"EL DESPERTAR DE MIRIAM"

"EL DESPERTAR DE MIRIAM"
Mi nueva Novela: "EL DESPERTAR DE MIRIAM" EN TODAS LAS LIBRERÍAS VIRTUALES DEL MUNDO. También en Mercado Libre de ARGENTINA.

viernes, 20 de marzo de 2009

Las Crisis. Pautas para la resolución de conflictos

Las crisis. ¿Qué o cómo podemos hacer para salir de ellas?

La palabra crisis significa dificultad, problema, obstáculo, pero también indica cambio, transformación, variación, estas palabras son antónimas o contrarias de otras como facilidad, comodidad o conservación.
Para salir de una crisis es necesario transformarla en un problema, porque de ese modo se le buscará “la solución”.
Cuando una crisis se presenta en la vida de una persona, se puede que su ánimo sube y baja, de acuerdo a los acontecimientos que le suceden.
Hay que pensar o estimar que los problemas o conflictos tienen soluciones, buenas o malas o regulares, más beneficiosa para algunos/as, un poco menos para otros/as, pero tienen, pues si no tendrían solución no serían problemas.
Comenzamos a resolver una crisis cuando la percibimos como un problema y/o cuando nos preguntamos a nosotras/os mismas/os: ¿Qué hago? ¿Hago algo o espero que el tiempo pase? ¿Quiero intervenir en el proceso que me llevará a la solución? ¿Deseo salir realmente de esta situación que me produce angustia e inseguridad, miedo e indefensión?
Si optamos por intervenir en el proceso de solución, se ingresa en la etapa de la acción y ésa es la clave para comenzar a resolver una crisis.
Cuando nos decidimos a “tomar el toro por las astas” y enfrentar las consecuencias que se presentarán al hacer (o al dejar de hacer) y a pensar qué es lo más acertado y qué lo más conveniente, a qué lugar nos conducirán nuestras acciones y si nuestras emociones se encuentran en un nivel de aceptación de los resultados.
Las instituciones de Gobierno así como la sociedad toda, en Argentina, se encuentran en crisis desde hace muchísimo tiempo, y no estaremos en condiciones de salir de ella hasta que la mayoría gobernante se decida a enfrentarla, a aceptar “la crisis” y a convertirla en un problema a cuya solución se puede arribar de varias maneras y empleando diferentes métodos.
De las crisis podemos emerger de tres diferentes maneras:
- Con mentalidad negativa, como si fuera un desastre al que la vida inescrupulosa y cruel nos enfrenta, viendo y pensando en el Universo o en Dios como Alguien vengativo y cruel, dos palabras nada propicias para un Dios...
- Con mentalidad neutra, pensando en que si esto es así, por algo será... Es el destino... El hombre propone y Dios dispone... La vida tiene etapas de sufrimiento y problemas...
- Con mentalidad positiva, sabiendo que cada cosa que hagamos tiene su causa y su efecto, que a cada pensamiento corresponde un sentimiento y a cada sentimiento una acción y es posible que esta situación que estamos atravesando es un tiempo de preparación para algo mucho mejor.

De la mentalidad negativa puedo contarles muchísimas cosas, me tendría que trasladar a mi pasado y trato siempre, en la medida de mis posibilidades, de no hacerlo. Pero como para que se den una idea de lo que puede hacer con la vida de una persona la mentalidad negativa, les contaré que hoy creo firmemente que a esta condición de salud –tener lesión medular debido a un accidente automovilístico y andar en silla de ruedas – me la atraje yo misma, por supuesto, y creo que está de más aclararlo, sin quererlo en forma consciente, y hoy, analizando los hechos creo que fue por mi mentalidad negativa y por la falta de amor a mí misma, por mi escasa autoestima, como le dicen algunas personas a la confianza en las propias capacidades y virtudes.
Intuía que, para cambiar la forma equivocada de enfrentarme con los problemas debía cambiar mi percepción de los acontecimientos, no verlos como una amenaza, sino como una aventura... Tal como ha aconsejado Einstein: ”tenía que cambiar de paradigma”, lo ha dejado escrito y lo ha dicho, hace mucho tiempo atrás: “un problema no puede ser resuelto en el mismo nivel de pensamiento en el que ha surgido, para resolver un problema sin solución es preciso cambiar de paradigma”...
Hoy puedo observar y darme cuenta que, hasta hace muy poco tiempo atrás, no me estimaba lo suficiente y, si bien quise siempre a todos/as, lo hacía de manera diferente.
¿Qué hice, cómo me preparé para lograr superar este inconveniente que tantos infortunios me deparaba? Primero, realicé un curso de “autoconocimiento”... Cuando terminé el curso – tengo uno de mi autoría y además, lo pueden encontrar en libros, en Internet y hay profesionales e instituciones que lo dictan, algunas gratuitamente – me di cuenta que, además de no haberme estimado lo suficiente, tenía pensamientos negativos acerca de mí misma que me atraían situaciones, personas y acontecimientos desagradables.
Entonces me dije “hasta acá hemos llegado” y me dispuse a vivir la vida de manera diferente... y les puedo asegurar que desde ahí fueron varias series de acontecimientos buenos y benéficos que me indicaron que estaba en el buen camino...
En el año 1992 había llegado a mis manos un ejemplar de un libro que trataba del poder de la mente. Como me gusta mucho leer, lo devoré, literalmente hablando... Pero puse en práctica muy poco de lo que allí decía ya que creí poco y nada y además, me pareció una “pavada” que alguien había escrito sin asegurarse demasiado de lo que decía.
Dos años después hablé con una persona que leía continuamente este tipo de libros y a quién le iba muy bien en sus relaciones personales y en lo económico: tenía una muy buena casa, campo, esposa, hijos/as, un excelente automóvil, muchos/as clientes/as en sus negocios, viajaba al exterior varias veces en el año; me confió que leía esta clase de libros – más exactamente los de Joseph Murphy – y que ponía en práctica lo que allí decían y me aseguró que otra persona que conocía muy bien y a quién le iba espléndidamente – y que yo también conocía – era una asidua lectora de estos ejemplares. Me recomendó que pusiera en práctica lo que me estaba diciendo y que pensara en forma positiva permanentemente porque era verdad y que lograria obtener cosas increíbles utilizando sólo el poder de mi mente.
Casi no lo tuve en cuenta y no lo hice ese año, pero modifiqué un poco mi mentalidad, tornándola neutra, es decir, ya no era tan negativa, o sea, en ocasiones lo era y en otras no.
Es que nos hemos acostumbrado a pensar en forma negativa y no hacerlo, al principio no es tan fácil, sobretodo porque nos tenemos que manejar con ilusiones, diciéndonos que estamos felices cuando en realidad nos sentimos tristes, que disfrutamos de buena salud, cuando en realidad estamos enfermos, que tenemos dinero y bienes en abundancia cuando en realidad estamos sin un céntimo... Modificar la forma de pensar es una tarea que exige al principio mucha perseverancia y esfuerzo, dos cualidades que no todos/as desarrollamos y empleamos frecuentemente.
Además existen dos importantes factores que trabajan en contra: - la duda
- el entorno
Estimo que a la duda la podemos manejar, porque es un pensamiento/ sentimiento y está dentro de nosotros/as, por lo tanto, al no aceptarlo podemos controlarlo y, tal vez, llegar a vencerlo. Pero lo que no es tan fácil de controlar o de vencer es lo que nos dicen y lo que vemos que sucede a nuestro alrededor, o sea nuestro entorno.
Porque ¿cómo puede llegar a tener una mentalidad positiva una persona que vive escuchando lo mal que vive mucha gente, la crisis económica y social en que se encuentran la mayoría de los países y las personas, que el mundo está siendo sacudido continuamente por guerras y agredido por desastres ecológicos, químicos, climáticos, etc?
Es difícil, pero no es imposible... Todo empieza al probar con estimarse y quererse. Por que, cuando comenzamos a querernos a nosotros/as mismos/as comienza el autodiálogo positivo, tan diferente al autodiálogo negativo con el que hemos crecido todos y todas, con la crítica permanente y el “no” eterno. Según investigaciones realizadas, a un niño o niña le dicen “no” unas cien mil veces, durante los siete u ocho primeros años de vida, que son los más importantes en cuanto a recuerdos y fijación de ideas...
Además, nuestra mente subconsciente es una servidora rápida, ágil, cuando pensamos en “lo que no queremos, por ejemplo: “no quiero salir de viaje en verano”, ya registró lo más importante de la frase, “salir de viaje en verano”, y eso es lo que ocurrirá... Si “no queremos pensar en una manzana”, justamente estaremos pensando en ella porque para no pensar, primero hay que pensar y eso es lo que graba nuestra mente subconsciente… Otro ejemplo: nos dicen que “levantemos la mano derecha”; si nos encontráramos en estado de hipnosis hubiéramos levantado únicamente la mano, pero si no lo estamos y nos observamos, nos daremos cuenta que hemos levantado también el brazo y el antebrazo, o sea levantamos toda la parte derecha que corresponde a la orden dada...
Estas demostraciones nos sirven para especificar que nuestro subconsciente va directo al asunto, y el asunto, en una frase negativa, no es la palabra “no”.
El “no” no es el asunto de la frase u orden dada y por eso, generalmente, la mente no lo registra; por eso cuando pensamos “no quiero”, eso es lo que obtenemos. Por ejemplo “no quiero estar gordo”, la persona que dice esa frase es gorda o va camino a serlo, sin lugar a dudas... No quiero que me falte el trabajo... al poco tiempo se queda sin trabajo... No quiero que me rematen el auto... le rematan el auto... No quiero ser como mi madre... así se terminará transformando en alguien idéntico en todo sentido a su madre... y todos/as serán conscientes de ello, menos quién lo dice...
Tenemos que aprender a centrarnos en lo que queremos, no en lo que no, y en lugar de decir “no quiero estar gordo/a”, diremos “quiero estar flaca/o”; en lugar de “no quiero que me falte el trabajo” estableceremos “siempre tendré trabajo y muy bien remunerado”, en lugar de “no quiero que me falte el dinero”, diremos “tengo muchísimo dinero”, aunque al principio sean solamente ilusiones, después de algún tiempo ya no lo serán y cuando más concentremos nuestra energía considerando cuánto tenemos y agradeciendo por ello, más atraeremos. Ocurrirá lo contrario si nos centramos en que no tenemos, pues cada vez poseeremos menos...
Dios, el Universo, la Inteligencia Divina o como quieran llamar a la Energía Superior, nos ha dotado de “libre albedrío”, y esto quiere decir que obtenemos aquello en lo que nos centramos, el Universo no hace distinción de si es bueno o si es malo, lo otorga, a esta distinción la tenemos que hacer nosotros/as y comenzar a centrarnos en lo bueno para atraerlo... Recuerden siempre que “lo semejante atrae lo semejante” y sino, fíjense que la gente afirma que “el dinero atrae al dinero”, esto es así realmente, pero no sucede solamente con el dinero, sino con todas las cosas, y en todos los órdenes de la vida.
Podemos decir que la clave está en asumir una actitud positiva en todo momento, esto es lo realmente importante; aunque al principio será ilusorio, por que pensarán que tienen muchísima salud, muchísima calma, muchísimo amor, muchísimo dinero y así sucesivamente hasta lograr atraerlos realmente. Tendrán que pensar y afirmar permanentemente que esto es así, no dos horas ser positivos/as y las restantes veintidós negativos/as, la programación psíquica positiva debe ser mantenida las veinticuatro horas del día.
Hasta hace un tiempo atrás pensaba y afirmaba “esto es mentira, no creo que a mí me vaya a pasar lo que yo quiero, además seguro que no me va a dar resultado”, pero después me di cuenta de que “cómo me iba a dar resultado si yo pensaba algunas horas en forma negativa y otras tantas en forma positiva”. Y, si las colocábamos en una balanza o pesaban iguales o bien el negativismo conseguía superar al positivismo... Nunca podía llegar a tener resultados satisfactorios, porque los pensamientos positivos deben ser la mayoría, la mayor parte del día.
Además debemos confiar en la acción de la Inteligencia Divina, sabiendo que estamos en este lugar para que gocemos y disfrutemos, no para sufrir, el Universo se complace con la alegría, no con el sufrimiento... Entonces aflojemos un poco y entreguemos el control al Ser Interior, que está comunicado con el Ser Superior y que es, en definitiva, el único que sabe para qué está aquí cada persona, esto es lo que muchos llaman “dejarlo fluir”, que no es lo mismo que “dejarse estar”, sino todo lo contrario es “ceder el control”, es el “hágase tu voluntad” que a muchos nos han enseñado desde chicos/as, pero sin profundizar demasiado, por eso es que nos cuesta tanto abandonar o ceder el dominio de las circunstancias.
He sido una persona controladora. Vivía en una silla de ruedas, preocupada, exhausta, padecía de gastritis y, al finalizar el día estaba tan agotada que parecía que me habían pegado con un palo, aunque físicamente no había hecho nada, pero mentalmente era tal el desgaste que no tenía un solo momento de tranquilidad. Después de mucho tiempo de vivir así me di cuenta que lo más importante del mundo, después de la buena salud, es la calma, la tranquilidad, la serenidad, porque si no tenemos estas cualidades, no las podemos comprar y así tengamos las posesiones más hermosas, viajemos por bellos lugares, manejemos potentes coches, sin la calma y la serenidad no disfrutamos realmente de nada.
Comencé entonces a preguntarme porqué no sentía calma, porqué no podía disfrutar de cada momento serena, pacíficamente, porqué siempre estaba ansiosa, nerviosa o angustiada, qué era lo que me hacía mantener ese modelo mental. Y llegué a la conclusión de que ese modelo me lo había diseñado en mi infancia. Soy la mayor de seis hermanos y mi madre ha sido una persona controladora, porque a ella, seguramente le han inculcado que eso es lo mejor y además porque sus progenitores, y especialmente su padre, ejerció sobre ella un dominio absoluto desde que era muy chiquita... Bueno entonces me dije: “Tu problema es que tú crees que debes hacer todo vos, que los/as otros/as no lo harán tan bien como tu, que alguien te está controlando, criticando, observando, pues bien, quiero que sepas que nadie te observa, a nadie le importa lo más mínimo lo que tú haces o dejas de hacer, es tu pensamiento el que te perturba, la gente no puede vivir criticándote u observándote pues tiene mucho que hacer con su propia vida, así que la única que cree eso eres tú”... Decidí entonces, en primer lugar perdonar a mi madre por haberme criado pensando así, ella no tenía la culpa ni yo tampoco, ni sus padres o los que la educaron a ella, también fueron víctimas de una forma de educación que debería haber caído en desuso hace ya mucho tiempo. Mi madre había sido controlada, observada, criticada desde muy pequeña, le habían creado obligaciones enormes para una chiquilla y ella había repetido tal actitud conmigo. Había llegado la hora de decirle “chau” a esos pensamientos... Perdoné a mi madre, a mi padre, a los educadores de mi padre y de mi madre y a todos los padres y madres de todos/as y a todos/as nuevamente, porque no sabían lo que estaban haciendo, nadie les enseñó a ser padres ni madres, ellos/as también habían sido víctimas de esta educación...
Me dispuse a ser yo misma, a disfrutar de lo que hago, cómo lo hago, en que horarios lo hago, sin pensar “qué dirán los demás”... y entonces comencé a ser “libre de las personas” (tal como aconseja Stamateas, Bernardo en su Libro “Autoboicot”) Nunca fui una persona que me interesó lo que dijeran o pensaran las demás conscientemente, pero sé que en mi inconsciente y, quizás por haber crecido y haber sido educada en un pequeño pueblo desde que nací hasta los 18 años, estaba grabado en mí “el preocuparme inconscientemente del “que dirán”, la verdad que me avergonzaba reconocerlo porque siempre fui muy desafiante con las reglas que nos quieren imponer, sobretodo si a esas reglas las considero injustas. Pero había vivido hasta mis 40 años preocupada “del qué dirán” y era hora de abandonar ese hábito, porque sabía que de cualquier manera, haga lo que haga, aunque haga permanentemente lo mejor y lo más beneficioso para todos/as, a algunos les molestará, porque la gente, por lo general, es crítica de nacimiento, por educación y por hábito... No es que sean culpables de ser así, han sido educados/as para ser así... Pero como sé que “nunca se ha hecho un monumento, ni siquiera un pequeño homenaje a un crítico, que las distinciones son para los criticados, siempre, me dispuse a erradicar ese hábito tan perjudicial, la preocupación sobre “qué dirán de mí los o las demás”.
¿Cómo hacerlo? Fue la gran pregunta… Traje a la memoria los libros y cursos con los que había estado trabajando últimamente, los libros que había leído en el camino de autoconocimiento que había iniciado y tomé de uno de ellos la repuesta: era preciso renunciar al hábito de pensar que me criticarían, así eliminaría varias tensiones y varias preocupaciones, y me dedicaría a “hacer”, en lugar de “pensar en hacer”... Tomé un espejo, me miré a los ojos y dije, tocándome la garganta, -porque así se debe realizar este ejercicio según Louise Hay en su Libro “Usted puede sanar su Vida”- “Renuncio a la necesidad de que me critiquen” “Renuncio a la necesidad de no ser digna” “Renuncio a la necesidad de escasez de dinero” “Renuncio a la necesidad de ser indecisa”... Elaboré cuatro renuncias de una sola vez... Sabía que ahora y durante unos días, me enfrentaría a las consecuencias de tales renuncias, que me criticarían más que nunca, que me sentiría más indigna que nunca, que tendría menos dinero que nunca, que estaría más indecisa que nunca, pero sabía también que eso sucedería por unos días y que, al principio, las tenía que tolerar si quería erradicar este mal hábito para siempre de mí vida, tratando de mantenerme en calma, porque cuando una/o comienza a dar vuelta las creencias, parece que vinieran más fuertes que nunca, como para probarnos si realmente estamos dispuestas/os a renunciar, a cambiar, a pensar de manera diferente. Había renunciado también a mi necesidad de estar nerviosa, de serlo, de estar ansiosa y de serlo, por lo tanto estaba viviendo una serie de acontecimientos que parecían que me iban a desequilibrar en cualquier momento. Aunque me costaba, me mantenía firme en mis renuncias y hacía las programaciones y afirmaciones positivas “a mi mundo atraigo solo mejor” “tengo una excelente salud” “tengo dinero, cada día gano más dinero” “soy digna, me siento digna y merecedora” “soy decidida” “soy calma, estoy calma, soy serena, estoy serena, soy tranquila, estoy tranquila” y además, me repetía unas trescientas o cuatrocientas veces por día – no exagero – la frase: “Me acepto y me apruebo” para aumentar mis posibilidades de atraer a mi vida lo que deseaba...
Los resultados comenzaron a presentarse: había logrado atraer, en parte, lo que quería: “Me encontré rodeada de personas comprensivas, solidarias, alegres, llenas de ganas de emprender cosas nuevas, me encontré con que cada día me sentía más decidida, más segura, que las decisiones brotaban espontáneamente y que eran las más apropiadas, las que mayor felicidad me brindaban, pero lo que es sumamente importante me encontré tranquila, calma, serena, sin pensar en “el qué dirán”.
Hoy, que estoy tratando de hacerles llegar el mensaje de lo bueno que es sentirse bien con una/o misma/o, apelando al buen diálogo, a la mentalidad positiva, que estoy alegre y radiante, (aunque atraviese por circunstancias no gratas, por qué sé y siento “que todo es para mejor” “todo es para crecer en mi limitado conocimiento de la magnificencia divina”) que me siento digna, que soy decidida, que estoy calma, que soy tranquila” quiero compartirlo con ustedes porque es una forma de agradecer a todos y a todas, por que todas las personas que conozco me han brindado un gran apoyo - aunque inconsciente muchas veces – para que llegue a este lugar.
Todos y todas podemos lograrlo, todas y todos podemos cambiar y mejorar cada día nuestro día, nuestra vida... el poco esfuerzo que demanda el hacerlo bien vale la pena...
Por eso digo y repito siempre que me es posible: gracias, gracias al Universo, a todos mis seres queridos, a Todo y a todas las personas, por ser como son y permitirme crecer cada día un poco más...

Algunas ideas para salir del apego al pasado...

Si se reconocen como personas que viven lamentándose por lo que tuvieron y perdieron es que han quedadas estancadas o ancladas en el pasado y, desde ese lugar, poco podrán hacer... Hay que poner toda la energía en salir de él y abandonar lo antes posible ese sitio porque no le conviene a nadie; ese apego contribuye al estancamiento, a que no evolucionen, que no progresen, quizás están inconsciente o concientemente ancladas/os al pasado y viven de recuerdos...

Creo que en el mundo hay, básicamente cuatro clases de actitudes que desarrollan las personas con respecto al tiempo y hace que obtengan menor o mayor calidad de vida, de ingresos, de bienestar, etc.
- Las que se han quedado aferradas y estancadas en el pasado
- Las que viven preocupándose por el futuro
- Las que viven centradas y ocupadas sólo con el presente
- Las que mezclan Pasado Presente Futuro
Aprendizaje Vida Plan de Vida
Las personas que pueden llegar a desarrollar al máximo sus potencialidades son las que se encuentran en la cuarta posición, esto es porque Aprenden del Pasado, para Vivir en el Presente y Planean su Futuro con alegría, sabiendo que cada día será mejor que el anterior...
Cuando nos reconocemos como integrantes del grupo de personas que viven aferradas al pasado, es preciso que nos preguntemos: ¿Qué obtenemos del pasado, al recordarlo?
Las repuestas pueden ser: lecciones, enseñanzas, aprendizajes... Y nada más. Tenemos que darnos cuenta que no podemos seguir allí, no podemos porque no nos conviene estar día y noche re- aprendiendo y re- pasando y re- viviendo situaciones que para muchos ya ni siquiera son recuerdos, y si tenemos en cuenta que si no hemos aprendido bien, volverán a repetirse, bajo otras circunstancias, con otros actores/as, con otras máscaras, pero volverán... Si seguimos aferrados/as a esos recuerdos y no hemos aprendido la lección, ésta se presentará nuevamente, porque lo que nos ha sucedido en el transcurso de nuestra vida ha sido para que aprendamos a vivir mejor. Si no han cambiado sus actitudes y sus formas de pensar, es muy probable que se repitan estas situaciones.
Si observamos que pertenecemos al grupo que se resiste a abandonar el pasado, escojamos salir de él cambiando rápidamente nuestra manera de ver ese pasado, analicemos qué nos quiso enseñar y, si ha sido un acontecimiento ingrato, tratemos de aprender lo más posible para que no se repita.
Además me gustaría que sepan que cada vez que recuerdan con la mente, recuerdan con el cuerpo y, si son situaciones placenteras, no habrá daño alguno en hacerlo, pero si son acontecimientos ingratos, estarán colaborando para que los cuerpos comiencen a dañarse.
Los seres humanos estamos conformados por cinco cuerpos (aunque algunas investigaciones señalan siete cuerpos): el físico – el mental – el emocional – el espiritual y el etérico (energético)- . Nuestro “yo” físico es el que pueden ver, es el ropaje que nos colocamos para salir al mundo. Nuestro “yo” emocional son nuestros sentimientos y nuestras emociones. Nuestro ”yo” mental es nuestra mente, así como pensamos que somos, así somos. Nuestro “yo” espiritual es nuestro espíritu, la relación que establecemos con Dios y con los seres creados por Él. Nuestro “yo” etérico es nuestra energía, la que necesitamos para cumplir con la Misión que vinimos a desarrollar en este lugar.
Los cuerpos interactúan siempre y en todos los momentos de nuestra vida. Está comprobado que el lenguaje verbal, que es el que creemos que más utilizamos es casi nulo en la vida cotidiana... En nuestra comunicación predomina el lenguaje corporal, o sea aquello que transmitimos con los gestos, ademanes, es decir, con el cuerpo físico.
Ocurren varias otras interacciones con los cuerpos que hemos de tener en cuenta, para minimizar los riesgos de padecer dolencias o enfermedades:
Cuando pasamos por una crisis, el cuerpo emocional se encontrará desbordado por pensamientos de angustia, desconfianza, inseguridad, desasosiego, rencores, vergüenza, miedos, culpas... Estos sentimientos actuarán en el cuerpo mental desatando estrés, fobias, paranoias, depresiones u otros trastornos o desequilibrios... El cuerpo físico no tardará en responder con, por ejemplo, diabetes, hipertensión, dolores musculares, úlceras, ataques, dolores en diversas partes del cuerpo, anomalías o quistes, a veces benignos, otras malignos, etc... El cuerpo espiritual también responderá tal vez con una caída del nivel de fe, con resentimiento, con dudas acerca de si Dios existe o si no... Y a esta altura me gustaría saber porqué siempre reaccionamos así, porqué creemos que el Universo o Dios nos abandonan cuando más lo necesitamos, si somos nosotros/as, primero, los que dejamos de creer... El cuerpo etérico también se sentirá trastornado y nuestra energía decaerá, haremos muy pocas tareas y nos sentiremos cansados por nada, nos volveremos vulnerables en extremo y, por lo tanto, seremos víctima de cualquier dolencia... Hay investigadores/as que sostienen que las enfermedades o dolencias, comienzan primero en el cuerpo energético, luego pasan al cuerpo emocional para manifestarse, más tarde, en el nivel físico.
Para salir de esta crisis que abarca a todos nuestros cuerpos debemos comenzar a trabajar con cada uno de ellos... Iremos a ver al médico/a o al homeópata o terapeuta floral para el físico, leeremos e investigaremos todo lo que podemos acerca de la mente y la forma en que trabaja, evaluaremos cómo podemos curar nosotros/as mismos/as o con la ayuda de otra persona nuestro cuerpo emocional y mental, tal vez podamos lograrlo cambiando en forma consciente nuestras creencias y emociones. Puede ser un buen método recurrir a la fe leyendo todo lo que esté a nuestro alcance sobre Dios, la constitución del Universo, las diversas teorías, comparando lo que dicen las diferentes religiones, aumentando nuestra fe, construyéndola, conversando y relacionándonos con personas que estén en la misma búsqueda de un Dios sin religión (o un Dios no religioso), sin guías espirituales terrenales, podemos practicar meditación o yoga o alguna otra disciplina que nos conecte con nuestro Ser Interior, para mejorar el cuerpo etérico y también los demás cuerpos...
Estimo que lo más importante será desterrar los malos pensamientos que nos provocan malos sentimientos y malas acciones y Ser: honestos/as con nosotros/as mismos/as o con la persona que nos ayudará y a la que le contaremos nuestras inquietudes y desasosiegos; entonces, y a partir de allí recién estaremos en condiciones de pensar que estamos emergiendo de esta crisis, que la hemos convertido en un problema y que estamos en camino de solucionarlo. Efectuar tales acciones nos traerá como resultado experimentar un intenso sentimiento de liberación y el comienzo de una verdadera alegría...
Los caminos se van abriendo, los telones se despliegan, el árbol comienza a dejarnos ver el bosque y, en el bosque encontramos los valores y los sentimientos que creíamos que eran solo cualidades de otros/as, o que habíamos perdido en la búsqueda de objetos materiales: amistad, amor, solidaridad, alegría, optimismo, felicidad, buenas ideas, buenas acciones, compromiso, responsabilidad, agradables y buenos momentos...

...Cuando ingresamos a esta etapa es importante que aprendamos a agradecer, a dar las gracias. Esta actitud de agradecimiento predispone al Universo para que nos provea mucho más de lo que ya tenemos, lo que nos gusta y hasta lo que no sabemos siquiera que nos gustaría tener

Cuando seguimos aferradas/os o ancladas/os al pasado, nuestro subconsciente nos susurra permanentemente que: “como vamos a enfrentar o cómo viviremos en el futuro si aun no hemos resuelto el pasado”, es decir que Pasado y Futuro están estrechamente unidos, tanto que oprimen, asfixian y no nos dejan disfrutar del Presente... Pero como para casi todo en la Vida, hay soluciones... La primera y principal se llama: “Aceptación” o sea es Aceptar, es Saber y Tener en cuenta que todos y todas, absolutamente todos y todas tenemos o hemos tenido alguna “asignatura pendiente”, algo que “ha quedado ahí”, en el pasado y que repercute desfavorablemente en nuestro futuro.
Es importante que respondan las siguientes preguntas, para poder salir del apego al pasado e ir adentrándose en el camino del autoconocimiento:
- ¿Cómo ha sido mi infancia? Anotemos todos nuestros recuerdos, los más significativos y los que no lo parecen tanto...
- ¿Qué cosas necesitaba en esa época de mi vida?
- ¿Qué me hubiera gustado Ser?
- ¿Qué me hubiera gustado Tener?
- ¿Logré hacerlo?
- ¿Mis padres o los que asumieron el rol de tales, me acompañaron siempre?
- ¿O fueron padres críticos y exigentes que no me ayudaron a sacar lo mejor de mí?
Contestar estas preguntas equivale a notar que fue lo que nos dejó aferradas/os al pasado (recordemos que con ello estamos turbando nuestro presente, y, por ende, nuestro futuro). No es para que nos pongamos a evaluar el nivel de frustración que tenemos, sólo es para que conozcamos las expectativas que teníamos y calcular si las podemos llegar a cumplir... Es interesante recordar siempre que “Nunca es tarde”; si descubrimos que tenemos asignaturas pendientes, quizás podemos comenzar a cumplirlas, lo importante no es “no tenerlas”, lo realmente importante es “cumplirlas”. Quizás algunos/as pensarán que: “ya son grandes”, o “muy mayores”, o que “no tienen tiempo” o que “no tienen plata”. Llegado a este punto, dejaremos de lado la mentalidad negativa, para volcarnos plenamente a pensar continuamente – continuamente quiere decir las veinticuatro horas, no dos horas que sí y veintidós que no – que lo haremos, que lo lograremos, que lo conseguiremos . Van a poner un sin fin de excusas y van a decir que “no pueden” por una variedad increíble de motivos, que me los enumerarán si los/as dejo hacerlo... Pues bien, les diré lo que pienso: No puede quien no quiere. Si pensamos durante todo el día y lo recalco todo el día, que podemos, que lo haremos, que lo lograremos, que lo conseguiremos, mentalizándonos así: “Puedo, lo haré, lo lograré, lo conseguiré”, estaremos atrayendo a nuestras vidas una fuerza muy poderosa que existe en el Universo y que se llama sinergia que significa reunión, unión, concordancia, básicamente es, dicho en dos palabras: unir fuerzas, es hacer más con menos, es cuando trascendemos las leyes matemáticas, cuando 1 + 1 es igual a 4, no a 2, es lo que todos llaman “Buena Suerte”, es el deseo del Universo de que concretemos aquello que nos proponemos justamente porque nos lo hemos propuesto, porque Él sabe que reunimos y tenemos las condiciones y la capacidad necesaria para hacerlo, porque pensamos constantemente que “lo haremos, que lo lograremos, que lo conseguiremos” y así será...

Cuando comencé a escribir lo que diría en mi primera conferencia para la presentación del libro “Adam y el Abuelo – Mensaje para el Mundo” era una mañana calurosa del mes de noviembre de 2002, en la que me había levantado a las seis. Cuando mi esposo entró a la cocina y me preguntó ¿qué estás haciendo? le contesté “Estoy preparando los apuntes para la charla que daré para anunciar la edición y salida a la venta de mi libro”... Sin que un solo músculo de su cara se alterara me dijo: “¿Y qué día lo vas a presentar? Ahí me di cuenta que había dejado de lado un hecho importantísimo y muy necesario para que se cumpla lo que estamos diciendo que haremos: no había precisado una fecha y, por lo tanto, era imposible que se concretara, porque en mi mente no se había registrado un día exacto. Recordé que lo primero que hay que hacer cuando nos decidimos a concretar algo es: poner la fecha, con la mayor exactitud posible. Porque si pensamos que “algún día” lo haremos, ese día puede ser hoy, mañana o nunca, y lo más probable es que sea nunca, porque “algún día” no existe en el calendario.
Y como fui una persona que dejé pasar buenas oportunidades pensando y sopesando, sopesando y pensando, sin decidirme a actuar por temor al fracaso, decidí establecer una fecha... Me dirigí hasta donde estaba colgado el almanaque, miré y le dije “Será el 21 de diciembre de 2002. Ése día daré la primer conferencia”...
No comencé ese día a brindar las conferencias, pero sí la había preparado y corregido para esa fecha... Había una “fuerza especial” que me llevaba hasta la computadora, para que siguiera redactándola y corrigiéndola, hasta tener las notas listas para el día 21 de diciembre... Sabía que en un tiempo más me sentiría apta para transmitirla, pero aun me faltaba formarme un poco más... Y establecer diferentes comportamientos, aceptaciones y renuncias en mi persona...


Si queremos abandonar para siempre el apego al pasado, otra pregunta que nos formularemos será: ¿Qué y cómo hacemos para movernos de este sitio? Una vez que reconocemos como nuestro a este problema de apego al pasado y lo aceptamos, vamos a tener que trabajar en él para solucionarlo. Pero, ¿qué es trabajar con un problema? Es conocerlo para poder resolverlo, es sacarlo de nuestro interior, es verlo escrito en un cuaderno o en un papel cualquiera... Tal vez piensen: “y, ¿si es tan fácil, cómo es qué no nos hemos dado cuenta antes?”. Primero, porque quizás no es tan fácil y segundo porque, casi con seguridad no lo han reconocido por escrito... Cuando lo vemos escrito, detallado y nos proponemos encontrarle las maneras de solucionarlo, surgen varias... Es interesante observar la fuerza de las palabras, habladas o escritas, estimo que es importante que nos concentremos en reiterar ya sea por escrito o hablando, es decir afirmando, aquello que deseamos construir en nuestro mundo... Además, si escribimos en un cuaderno como y de qué manera trataremos de solucionar el problema, tendremos ya más de la mitad del camino hecho para arribar a un buen desenlace. Tomemos como ejemplo si: “hace más de tres años que no nos dirigimos la palabra con nuestra prima – o con quien sea –, no sabemos nada sobre su vida y tenemos ganas de saber”... Lo primero que haremos será escribir el problema, y luego procederemos a preguntarnos: ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué creo que ocurrió? ¿Qué es lo que yo quería conseguir a través o por medio de esa discusión? ¿Comprensión, afecto, amor, reconocimiento de mi punto de vista o aceptación de él? ¿Lo conseguí? ¿Por qué seguimos sin hablarnos? ¿Ella pensará lo mismo que yo? ¿O no le importará? ¿Qué deseo obtener al seguir manteniendo esta separación? ¿Algo diferente de lo que he obtenido hasta ahora? ¿Qué es ese “algo”? ¿Se lo puedo decir a ella? ¿Le contaré lo que estoy haciendo, lo que me preocupa? ¿Por qué no lo hice antes si, de cualquier manera no he logrado lo que deseaba? ¿Qué deseaba?... Podemos seguir con más preguntas, pero creo que, luego de responder las precedentes, llegaremos a discernir el porqué de nuestro comportamiento, y qué nos puede resultar conveniente hacer...
Cuando nos sinceramos con nosotros/ as mismos/ as, nos encontramos a un paso de alcanzar lo más importante: el perdón que con seguridad traerá aparejada la reconciliación. Quizás van a objetar y poner mil razones para no perdonar: “que por esto, que por lo otro y por lo de más allá”... Les pregunto, entonces ¿De qué les sirve mantener el enojo y el rencor?... ¿Los/as hace sentir mejor, los/as eleva espiritualmente?... Casi seguro que no... ¿Les gusta que los/as perdonen cuándo se equivocan?... Si ¿verdad?, ¿Por qué entonces creen que no lo pueden hacer? ¿Por qué nos castigamos, castigando a nuestros cuerpos al no hacerlo? ¿Por qué nos prohibimos de disfrutar el placer que trae consigo el perdón? ¿Qué falso orgullo o vanidad tan grande nos impide concretar algo tan importante para que cada instante de nuestra vida sea más placentero? Si la Inteligencia Divina, el Universo o como quieran ustedes llamar a la Energía Superior, nos perdona olvidándose de nuestros “errores”, estimo que nosotros/as tenemos que hacer lo mismo si queremos gozar de una vida plena... ¿Nos damos cuenta a quiénes perjudica el no perdonar? Sólo a nosotros/as mismos/as, porque mantenemos el rencor, que es dañino, perjudicial, nefasto, quizás la o las personas con las que estamos enojados/as u ofendidos/as ya lo han olvidado o inclusive, quizás nunca lo tuvieron en cuenta...
Varias veces he escuchado decir, haciendo referencia a la persona con la que “creen” que estaban enojados/as: “creía que se acordaba de esa vez que estuvimos discutiendo y que nos fuimos sin siquiera despedirnos”... y esa misma persona les ha contestado: “No lo recuerdo ¿cuándo fue?” y entonces han caído en la cuenta de que sólo en la mente de ellos/as existía ese sentimiento paralizante y vano, que ese rencor que alimentaron durante tanto tiempo, nadie sabía siquiera que lo tenían o que lo habían despertado... Después de analizar esto, es bueno que nos preguntemos: ¿para qué nos sirve el resentimiento?...
Cuando nos disponemos a perdonar a una o más personas, escribiremos sus nombres en un papel, imaginaremos que estamos con ellas, que les decimos que sentimos o lamentamos mucho lo sucedido, luego las bendeciremos, les desearemos lo mejor y agradeceremos por todo lo bien que les irá de ahora en más en sus vidas, más tarde quemaremos el papel y lo despacharemos con el agua del sanitario. Quemar es un acto de purificación, y el agua simboliza la descarga y limpieza de nuestra mente. Cuando logremos que nuestra mente brille como si la hubiéramos fregado con una esponja, que esté limpia, tranquila, calma, serena, estaremos en condiciones de trabajar por y para nuestro futuro, porque hemos aprendido del pasado y estaremos en condiciones de vivir y disfrutar el presente y de planear, imaginar, visualizar nuestro futuro.


El futuro:
Son muchas las personas que, en el mundo actual, viven preocupadas por el futuro, por cómo estarán más adelante, si tendrán salud, o amor o dinero o poder o bienestar... Creo que al futuro lo creamos nosotros/as, que somos co- creadores de nuestro porvenir, junto con la Energía Superior, aunque considero que, en algunas situaciones particulares, estamos en condiciones de trascender... Ya escribiré más adelante sobre qué es la “trascendencia”, tal como la entiendo hoy...
Estimo que al mañana lo creamos nosotros/as, como todo lo que hemos conseguido o no conseguido hasta ahora, y la Inteligencia Divina nos deja hacer, siempre que no interfiera con el Plan Mayor... Sostengo que “la vida que hoy tenemos y que nos toca vivir, con sus bienes y sus males, la hemos creado nosotros/as, lo que poseemos, lo que no poseemos, es una consecuencia de nuestros deseos, de lo que hemos puesto en nuestra mente hasta hoy”... Si coincidimos en que somos co- creadores/as de nuestro porvenir ¿qué estamos esperando para comenzar a trabajar para que éste sea esplendoroso, digno y que nos satisfaga plenamente?
Al comenzar a ocuparnos para mejorar el futuro se instalan en nosotros/as dos sentimientos poderosos y dañinos: el miedo y la preocupación...
Es preciso, entonces, trabajar con ellos. En el plano de las emociones “yo soy mis miedos”... Pero se han preguntado alguna vez: ¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Por qué los/as asusta correr riesgos que son razonables? ¿Reconocemos al miedo como el freno de nuestro progreso y el obstáculo para nuestro desarrollo? ¿Miedo a qué o a qué le tenemos miedo? Es necesario responder con la mayor sinceridad posible a estas preguntas para llegar a encontrar la repuesta más acertada sobre porqué estamos en el lugar que estamos, por qué estamos sintiendo y viviendo – o sobreviviendo – en tal o cuál situación... Son realmente reveladoras. El miedo es algo que necesita ser atravesado, no es algo de lo que tenemos que alejarnos... Lo mejor es, cuando sentimos miedo, hacer eso que “nos da miedo” tres veces: una para sobreponernos al miedo, otra para averiguar cómo hacerlo y la tercera para saber si nos gusta o no...
El miedo es una ilusión a la que tratamos como si existiera.
Les propongo que realicen este ejercicio: Escriban en una hoja todos sus miedos, luego hagan lo siguiente: denlos vuelta, es decir, afirmen lo contrario... Por ejemplo: - Temo parecer ridículo/a - Escriban al costado – Siempre hablo y me conduzco con sensatez y sentido común...
- Temo que me engañen – Al dar vuelta: Soy confiada/o, la gente es buena... Es bueno saber o estimar que “no hay gente mala, sólo gente que vive equivocada porque su escala de valores es diferente”...
- Temo hacerlo o aprenderlo – Escriban: Lo haré ahora –-- Lo haré bien--Lo aprenderé bien...
Y recordemos también que “todo no podemos controlar”, que a veces hay que “rendirse”... Y “rendirse” no significa “dejarse estar”, sino que es “no hacer nada”, porque ya con esa actitud estamos “haciendo”... Significa renunciar a nuestros miedos y confiar en que nos sucederá lo mejor para nosotros/as así como para todos los/as implicados/as... Significa “dejarlo fluir”, es el “que se haga tu voluntad” que tanto nos cuesta aceptar...

Las preocupaciones: Son ilusiones que persiguen constantemente a algunas personas y no las dejan disfrutar de ningún acontecimiento... Son relativamente pocas las personas que no se preocupan. Como ocurre con otras emociones – como el estrés, por ejemplo – hay un nivel de preocupaciones que es sano, que es necesario, porque es el que mantiene al Mundo en movimiento... Pero cuando comienzan a ser muy persistentes e invaden nuestra vida casi permanentemente, hasta en los momentos más íntimos, se convierten en adicciones. Las/os “preocupadores” son personas adictas y, aunque sean muy jóvenes, tienen personalidades “viejas” y “restrictivas”... ¿Cuándo pasamos a formar parte del grupo de “preocupadores/as”?
Cuando no podemos estar tranquilos/as, cuando estamos permanentemente pensando en cómo irá tal o cual cosa, cuando queremos controlar a los demás, cuando tenemos que ingerir una pastilla para todo, una para levantarnos, otra cuando vamos a salir de casa, otra cuando nos acostamos, porque no somos capaces de enfrentar los actos más nimios de nuestras vidas solos/as, recurrimos a las pastillas o al cigarrillo, cuando no al alcohol y a las drogas... Las preocupaciones nos abruman y sentimos miedo... Para no sentirlo, para no preocuparnos, recurrimos a esos “ayudantes”, y en realidad “nos ayudan” sí, pero a hundirnos cada vez más y a tener mayores preocupaciones... El problema sigue allí, no desaparece, al contrario, en ocasiones se agrava, y, mientras no lo enfrentemos, continuará, porque la causa sigue ahí, está ahí y tenemos que resolverla, mientras no le hagamos frente, seguirá haciéndonos daño o produciéndonos preocupación, que es casi lo mismo... Es necesario que nos digamos a nosotros/as mismos/as, mirándonos a los ojos en el espejo, (como sugiere Louise Hay en su Libro “Usted puede sanar su Vida”): “Renuncio a la necesidad de tener preocupaciones, renuncio a la necesidad de tener miedos”... Las frases de renuncia son muy importantes, son las que le indican a nuestra mente que no queremos seguir con esas actitudes...

Las preocupaciones y los miedos forman parte de los hábitos que hemos adquirido en nuestra infancia y que nos han sido trasmitidos por las personas que nos educaron... No obstante ellas no son culpables, porque fueron formadas y educadas así, les dejaron en claro o les inculcaron, a veces inconscientemente que, si no se preocupaban, algún desastre se cerniría sobre ellas/os, a tal punto que he escuchado decir, a algunas personas: “si todo está demasiado bien, comienzo a preocuparme, porque es sinónimo de que algo malo está por pasar”, o “el que viernes ríe, domingo llora” o también “el pájaro que canta en la mañana es devorado por la noche”; todos mitos, irrealidades y supersticiones creadas con la mente negativa y cruel de la que tenemos que librarnos...
Con el fin de desterrar para siempre las preocupaciones y cambiar nuestro sistema de creencias, vamos a trabajar con las preguntas nuevamente. Para ello, las clasificaremos en cuatro grupos:
Preocupaciones Triviales: son las nimias, las menos importantes, las que provocarían risas si se las confiamos a otra persona...
Preocupaciones Menos Triviales: son aquellas “un poquito” más importantes que las anteriores, pero que no modificarán mucho nuestra existencia si se realizan...
Preocupaciones Regulares: son aquellas que nos persiguen constantemente, aunque no haya motivos, igual se instalan y que podrían modificar en algo nuestra existencia si se cumplieran...
Preocupaciones Significativas: son las únicas que repercutirán de manera importante en nuestras vidas...
Para reconocer a qué grupo pertenece la preocupación que tenemos, la analizaremos de la siguiente manera: ¿De qué forma cambiará nuestra vida si se hace realidad?... ¿Cuándo ocurrirá? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? No subestimen el hecho de elegir la preocupación, encuadrarla y responder las preguntas, servirá para conocer qué poco podemos hacer para evitarla o para resolverla antes que se presente y cuanto daño nos hacemos al conservarla. Es preciso que aquellas personas que “viven preocupadas” sepan que está comprobado que “más del ochenta por ciento de las preocupaciones que tenemos no se cumplen nunca, no pasan de la categoría de ilusiones”... Creo que ya estamos grandes y con demasiadas actividades para preocuparnos por ilusiones. Es mejor llenar las ilusiones con hechos y acontecimientos positivos para que nos posibiliten llegar al lugar donde queremos estar...

Luego de responder las preguntas y de haber clasificados a nuestras preocupaciones, vamos a analizar “si queremos hacer algo para que no se vuelva realidad”, o si “no haremos nada” o porque “no queremos” o porque se encuentran “más allá de nuestras posibilidades de resolverlas”, o sea que escapa a nuestra intervención el poder revertir o cambiar el resultado. Colocaremos al lado de cada hecho preocupante... Si decidimos “hacer algo” escribiremos “actuar ahora”, si no lo haremos porque no lo deseamos o porque está más allá de nuestras posibilidades de resolverlo, también lo anotaremos... Lograremos así obtener un panorama más despejado y llegado a este punto es preciso recordar un viejo dicho que repite siempre un tío mío: “Si un problema tiene solución, entonces no es un problema, y, si no tiene solución ¿para qué nos vamos a hacer problema?... Y otra cosa que he aprendido es que “cuando hay un problema no hay nada que hacer, hay algo que aprender”, es una lección más, por lo tanto ¿de qué nos vamos a preocupar o para qué?... En la vida no hay que preocuparse, hay que ocuparse... Hay que hacer para aprender, para conocer, cuando la acción comienza, los problemas van diluyéndose, desapareciendo como por arte de magia...

Quiero relatarles algunas anécdotas interesantes y didácticas, la primera de ellas es la siguiente: “Un niño fue hasta donde vivía un hombre al que le decían “el Mago” por que tenía fama de sabio, se sostenía que había viajado mucho por el Mundo y además, se creía que tenía la capacidad de “ver más allá de los acontecimientos”... El niño llevaba entre sus manos un pajarito vivo, pensando en que le gastaría una broma al Mago, para que el hombre dudara de sí mismo y de su sabiduría, le preguntaría si el pájaro estaba vivo o muerto... Si le contestaba que estaba vivo, lo mataría ahogándolo entre sus manitos, pero si le decía que estaba muerto lo mostraría vivito, tal como realmente se encontraba... Cuando llegó al lugar donde estaba el Mago, lo saludó, le hizo la pregunta sobre si el pájaro estaba vivo o muerto y el Mago, con mucha sabiduría, le respondió “la repuesta está en tus manos”...
El futuro es muy similar a la vida del pajarito en manos del niño: “está en las manos de cada uno/a de nosotros/as”... que sea más o menos bueno depende de lo que hagamos y de las decisiones que tomemos...

Otra anécdota más, buena e interesante: “Corría el año 1940, un niño se encontraba sentado en la puerta de su casa. Por la calle pasó una caravana de vendedores de caballos... El hombre, dueño de los animales, se detuvo en la puerta y le pidió un vaso de agua, el niño corrió prestamente y le trajo el agua fresca, tras beber el líquido, el hombre le dijo que le regalaba uno de los caballos. El niño se entusiasmó mucho, siempre había deseado tener un animalito. Por la tarde, el amigo de su padre le dijo a éste: “Qué suerte tiene tu hijo, pasa una caravana y por darle un vaso de agua al dueño, le regalan un caballo”. El padre contestó “puede ser una suerte o una desgracia”. Pasaron varios años. Un día, mientras el muchacho practicaba salto con el caballo, se cae y se quiebra una pierna. El amigo le dice al padre:” Que desgracia tuvo tu hijo, le regalan un caballo, él se pone a practicar salto, se cae y se rompe la pierna”, a lo que el padre responde “Puede ser una suerte o una desgracia”. Un mes más adelante, se desata la guerra y vienen a buscarlo al muchacho para que sirva a la nación, pero como está con la pierna enyesada, no pueden llevarlo, por lo que todos/as piensan “que ha sido una suerte”... El padre sigue pensando que “puede ser una suerte o una desgracia”... Porque en la vida todo es así, todo puede ser “una suerte o una desgracia”... Depende del lado que lo miremos y como encontremos los acontecimientos, y lo que hagamos con ellos...

Otra anécdota más que, no por conocida, es menos sabia:
Dos ranas habían caído en el fondo de un pozo muy hondo, y saltaban desesperadamente para salir de él. Unas diez ranas se amontonaron arriba, en la boca del pozo y las miraban, mientras les gritaban que no saldrían nunca de allí, porque el lugar donde habían caído era demasiado profundo. Una de las ranas pereció en el intento pero la otra, saltó, saltó y saltó y continuó saltando y lo hizo cada vez más alto hasta que salió del pozo. Una vez afuera, las demás ranas la rodearon y le preguntaron ¿cómo es qué había logrado salir de allí, con todo lo que le decían para desalentarla? La rana no les contestó porque esa rana… era sorda... Moraleja: “Escuchen sólo lo que alienta y estimula, a todo lo demás permanezcan sordos/as”…

Lo que deseo transmitirles con este seminario es que con un cambio de actitud podemos realizar milagros y que si continuamos haciendo lo que siempre hemos hecho, continuaremos recibiendo lo que siempre hemos recibido, así que, si la tarea que realizan no les gusta o les va mal en el trabajo o escuchan continuamente que “el mundo ha entrado en crisis”, quejarse no nos sirve de nada, solo agrava el problema, busquemos la solución y vayamos tras ella... Podemos comenzar realizando lo que nos gusta como si fuera un hobby, un pasatiempo, siempre hay cosas que nos gustan y nos hacen sentir mejor que otras. Personalmente pienso que cada cual está acá para llevar a cabo una Misión, que conocer cuál es, es importantísimo pues acelera el proceso para concretarla y contribuye a que nos sintamos mejor.
Busquen su verdadera vocación, la vida es demasiado bella para desperdiciarla quejándose de las crisis... Se puede salir de ellas, todo lo que quieren pueden, si piensan que pueden... Si todo el día piensan que pueden, lo lograrán... Si durante todo el día, todos los días pensamos que tenemos, vamos a lograr tener, y así sucesivamente, así es con todo, piensen en presente, pidan y lo que pidan les será dado... Recuerda: Todo/a aquél que pide recibe”… Pero si no lo piden, si no lo reclaman como propio, no esperen recibirlo, pidan con fe y por esa misma fe les llegará... Y, con respecto a las “Crisis” es preciso pensar que los chinos, con su inmensa sabiduría, ven a las crisis como oportunidades. Para que quede más claro, ellos rayan las S y queda:
CRI$I$ = OPORTUNIDAD = DESAFÍO = CRECIMIENTO = SENTIDO DE VALÍA = MEJOR CALIDAD DE VIDA = ABUNDANCIA.

Es preciso que recuerden (y anoten, si lo desean) lo siguiente:
Para lograr los objetivos, aquello que constituyen sus metas, primero tienen que escribirlas, anotándolas una por una, precisando la fecha en que desean que se concreten... Hay una fuerza enorme en la palabra impresa, por eso: escriban, anoten todo lo que deseen, aquello que anhelan que ocurra tanto para ustedes como para todos sus seres queridos.
Les contaré mi propia experiencia al respecto: En el año 1995 anoté en una página en blanco de un libro muy hermoso (“Los cinco minutos de Dios”) todo lo que en ese momento quería tener tanto material como afectivamente – lamentablemente no pedí nada para mi salud –. En total eran 26 puntos, 26 cosas o situaciones que quería que se manifestaran en mi vida. No eran cosas fáciles, y lo verán por los ejemplos: Tener un parador en la ruta – lo tuvimos con mi esposo – , tener un auto Mercedes Benz cero kilómetro – compré un BMW en 1997 –, que mi hijo continuara estudiando una carrera – lo hizo, hoy es Analista de Sistemas y Diseñador de Software e hizo algunos años de Ingeniería en Informática – comprar una casa grande, arreglarla y decorarla – lo hice -, que mi papá y mi mamá pudieran instalar una panadería – instalaron una pequeña pero excelente panadería, en la que amasan muy buen pan, y sin lugar a dudas es el mejor de todo el pueblo –, estudiar yoga y dar clases de yoga – lo hice -, ir a Cuba – lo hice en el 2003 – en definitiva, se cumplió casi todo lo que tenía escrito y que me había propuesto conseguir, aunque quiero aclarar que lo anoté sin saber por qué lo hacía, más bien fue como para plasmar una cantidad de deseos que tenía en esos momentos...
Hace un año atrás leí en un libro que se había llevado a cabo en la Universidad de Harvard, en el año 1953, la siguiente investigación: en primer lugar, les solicitaron a varios alumnos que anotaran sus metas por escrito... Fueron elegidos al azar, sin tener en cuenta calificaciones ni otras cosas por el estilo. Veinte años más tarde los reunieron a todos y llegaron a la conclusión que ese pequeño porcentaje de alumnos – un 3 % – que había asentado sus metas en un papel les había ido muy bien, respecto del noventa y siete por ciento restante, habían concretado casi todo lo que escribieron, y además estaban más sanos, alegres y satisfechos y tenían mejor disposición ante la vida que el resto de los alumnos que no las habían anotado...
Hay una fuerza inmensa en la palabra escrita, recuérdenlo...
Siguiendo con mi ejemplo quiero que sepan que para el año 2003 había conseguido 19 cosas de las metas que me propuse y que tenía escritas, más adelante cumplí con dos más o sea que han quedado pendientes sólo cinco y que sé que se concretarán... Ya escribí nuevamente para los próximos 10 años...
Esto tiene que quedar bien claro: sólo las tienen que escribir, nada más, luego guarden el papel en un lugar para que no se les pierda, al cabo de un año o dos, revisenlo... Algo más: coloquen la fecha exacta, es decir, escriban exactamente cuando quieren que se les cumpla, por ejemplo: “tener una casaquinta con pileta para pasar las vacaciones”: en Enero de 2010... Eso sí, concédanse tiempo, no van a escribir hoy y querer que se les cumpla mañana, seamos sensatos/as...

Lo que sigue les servirá para mejorar la salud. Quizás al escucharlo piensen o se rían porque creerán que es una pavada, pero aunque reflexionen así, háganlo igual, no cuesta nada, sólo tienen que mirarse al espejo y decirse diariamente: “Me estoy curando, estoy mejor, cada vez mejor, todo el poder sanador se manifiesta en mí”. También les servirá – y mucho – que coloquen cartelitos o que se repitan: “Estoy sana/o – soy sana/o – soy saludable – cada día tengo más salud. Todo mi cuerpo funciona perfectamente bien”...
Y algo que es muy importante es agradecer, agradecer siempre, en todo momento, en todo lugar, por todo y a todos... Y si sienten que lo que tienen es para que los/as vea un médico/a, no lo aplaces, anda sin demora a que te atienda uno/a, pero siempre pensando así...

Y, para finalizar: Actúen – si tienen la oportunidad de realizar un curso de autoconocimiento, háganlo sin demoras, les cambiará la vida, y se las cambiará inmensamente para bien. En Internet hay cursos de autoconocimiento, tengo uno de mi autoría y hay varias/os profesionales que lo dan – a veces gratuitamente –. También hay libros que traen los Cursos impresos y pueden hacerlo solos/as.


¿Cuál es el significado de la palabra “trascender”? Creo que representa “pasar por arriba” de los acontecimientos… Es decir, quizás están predestinados/as a que, por ejemplo, se resfríen, y si se predisponen, puede que ocurra, pero si lo “presienten” y cambian sus formas de pensar es muy probable que lo eviten, ¿de qué manera? estando alegres, contentos/as, levantando sus defensas en todos los niveles, pensando en viajes, placeres y disfrutes, elevando la vibración... Al estar contentos, felices, a la energía negativa le resulta difícil invadirnos y, como estamos tan llenos/as de energía positiva es bastante improbable que nos ocurra un suceso negativo...
Un ejemplo más acerca de Trascender: si el “destino”, o el “karma” o el “argumento de vida” señalan un acontecimiento feo o malo, que les perjudicará la salud y la vida para determinada fecha, y realizan acciones positivas a favor de otras personas o de ustedes mismas/os, lo estarán “trascendiendo” mediante sus pensamientos, emociones, sentimientos positivos, o bien lo pueden atenuar, que es otra forma de trascender un hecho ingrato.

Y ahora quisiera que imaginaran al funcionamiento de la mente como si fuera el de un banco: Si depositamos en él solo pensamientos buenos, positivos, nos dará resultados idénticos y a interés compuesto, porque el subconsciente produce a interés compuesto: o sea por cada pensamiento negativo, dos sucesos negativos, por cada pensamiento positivo, dos acontecimientos positivos...
En cuanto al poder del pensamiento, es interesante que recordemos la anécdota del hombre que necesitaba un criquet para levantar su auto... A este señor se le rompe la goma del automóvil en el que viajaba… está en plena carretera y es de noche… alrededor sólo había campos y silencio, desierto pleno... a lo lejos se veía una luz... El hombre comienza a caminar hacia ella, pensando en que la persona que allí vive tal vez le prestará un criquet; sigue caminando un poco más y ve la luz cada vez más nítida... Cuando está un poco cansado comienza a decirse que, quizás quien allí vive no tiene auto y, por lo tanto, no tiene criquet... Ya más tarde y más cansado aun, se dice que, casi con total seguridad, quién allí vive, no tendrá un criquet... Más tarde y muy, muy cansado se dice que, si es que tiene criquet, es muy probable que no se lo preste... De cualquier forma sigue caminando, pero desalentado, pensando en que esa persona que vive allí tiene un criquet pero no se lo prestará... Cuando llega a la cabaña, golpea la puerta, aparece un hombre amable que, con una sonrisa le pregunta ¿Qué desea? A lo que el cansado protagonista de esta historia, le responde “Ya sé que usted no me va a prestar su criquet, pero entérese que a mí no me hace falta”... Ni siquiera le dijo porqué había ido hasta allí, sino que se apresuró a dar la respuesta que su imaginación le estaba proporcionando... Así trabaja la mente negativa...

Elaboren las afirmaciones en presente. Tengan buena disposición permanentemente, las veinticuatro horas del día, no les tengan temor a los cambios, las transformaciones son necesarias y, a veces, muy convenientes.
Sigan el consejo de Einstein, él sostenía que, para resolver un problema de difícil solución es preciso cambiar el paradigma (fórmula, regla, pauta) porque los problemas difíciles no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento que en el que surgieron.
Por mi propia experiencia sé que es así, por que, por ejemplo: Cuando en el año 2001 me encontré sin dinero y con mi salud muy deteriorada por una leucemia – aunque tenía casa, auto y otros bienes, no poseía entradas de dinero, ya que todos nuestros negocios habían fracasado, digo nuestros porque incluyo a mi esposo en ellos – me sentí completamente desesperada, tuvimos que pedir dinero prestado y, cuando más me centraba en que no tenía menos tenía. Por ejemplo, lo único que contenía mi monedero eran cinco pesos, yo pensaba “tengo solamente cinco pesos y tengo que comprar tal y tal cosa”, y nunca me alcanzaba, pero, sin embargo, para comer dignamente, con postres o frutas y para que mi esposo comprara cigarrillos – que en ese momento fumaba un atado por día – teníamos... Me pregunté un día entonces por qué ocurría esto, me propuse investigar y tratar de encontrarle la respuesta... Y llegué a la conclusión que era porque en nuestra mente (tanto en la mía como en la de mi esposo) jamás consideramos siquiera la posibilidad de dejar de comer relativamente bien o de tomar mates con una buena yerba o él de fumar... Todo en la vida es así, toleramos lo que pensamos (a nivel inconsciente) que podemos tolerar... Un día me preguntaron: ¿sabes porqué la gente tiene al menos un televisor color, cuando no dos o tres, aunque le faltan otros enseres mucho más necesarios para su vida cotidiana? Contesté que lo ignoraba... Y me respondieron: porque consideran inaceptable no tenerlos, y tanto es así que si el televisor se rompe consiguen el dinero para pagar el arreglo, así estén sin trabajo o sin dinero, piden dinero prestado, o consiguen de algún lado... ¿Saben por qué ocurre esto? Por que cada uno/a ha establecido en su mente que tendrá un televisor color al menos, entonces, si estableciéramos que tendremos un súper auto, una vida maravillosa, una salud espléndida, un futuro brillante, así ocurrirá, nuestra mente nos da lo que le pedimos, en nuestra vida se manifiesta aquello en lo que creemos... Por eso es necesario tener cuidado con los pensamientos que colocamos en ella; si tenemos solo pensamientos de amor, de felicidad, de dicha, de prosperidad, de salud, de alegría, de calma, de tranquilidad, aunque al principio sea ilusorio, después de dos o tres meses de pensar continuamente –digo continuamente porque es muy importante la continuidad, el pensamiento positivo constante – así será... Dios les estará dando lo que ustedes consideran necesario y que merecen...

Una persona está “espiritualmente ciega” cuando no sabe que los pensamientos son cosas, que se atrae lo que siente y que se convierte en lo que imagina...
“Lo que pensamos que somos, así somos”
Por eso crean, imaginen y piensen lo mejor, porque es lo que se manifestará en sus vidas...

Cambié de paradigma cuando comencé a pensar en positivo, allí las cosas parecieron estancarse al principio, para luego comenzar a moverse hacia lo bueno, lo positivo, lo saludable... Si yo logré cambiar mi actitud mental, también pueden hacerlo ustedes, todos y todas podemos, si queremos...
Goethe decía: “si usted piensa que puede o sueña que puede, empiece. La osadía posee genialidad, poder y magia. Atrévase a hacer y el poder le será dado”
Henry Ford decía: “Tanto si piensa que puede como si piensa que no puede, de cualquier modo está en lo cierto. La vida que lleva la ha creado usted, no es un producto de las circunstancias”...
Einstein ha dicho: “Jamás creeré que Dios juega a los dados con el Mundo, un hombre (o una mujer) debe buscar lo que es y no lo que cree que debería ser”...
“La mente intuitiva es un sagrado regalo y la mente racional es un fiel sirviente. Nosotros y nosotras hemos creado una sociedad que honra al sirviente y se ha olvidado del regalo”...
Después de lo desarrollado en este Escrito, me queda preguntarles: ¿qué estamos esperando para corregir nuestro errado sistema de creencias y forjar una sociedad mejor?...

Gracias, agradezco infinitamente a todos y a todas y deseo sinceramente que cosechen abundancia y prosperidad, plantando primero las semillas de los buenos pensamientos... Otra vez, gracias... gracias... gracias...

AUTORA: SILVIA MIRTA VALORI
Página Web: www.silviamirtavalori.com.ar
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