"EL DESPERTAR DE MIRIAM"

"EL DESPERTAR DE MIRIAM"
Mi nueva Novela: "EL DESPERTAR DE MIRIAM" EN TODAS LAS LIBRERÍAS VIRTUALES DEL MUNDO. También en Mercado Libre de ARGENTINA.

sábado, 28 de mayo de 2011

De qué hablamos cuando hablamos de Género - Ensayo - Autora S M V

“DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE GÉNERO”
AUTORA: SILVIA MIRTA VÁLORI

Este Ensayo tiene como objetivo principal destacar las diferentes connotaciones que se le da a la categoría género.

El término inglés gender (género) tiene una sola acepción que apunta directamente a los sexos –sea como accidente gramatical, sea como engendrar—mientras que en español tiene varias connotaciones o significados. Las académicas anglosajonas lo usaron –en los años 70—con la intención de diferenciar las construcciones sociales y culturales de la biología, suponiendo que con la distinción que se hacía entre sexo y género se podía enfrentar mejor el determinismo biológico y se ampliaba la base teórica argumentativa a favor de la igualdad de las mujeres.
Plantear o decir, en idioma español que “vamos a estudiar género” resulta un tanto equívoco para los principiantes... ¿de qué género se trata: de un estilo literario, de un género musical o de una tela? En español la construcción de género como cuestión relativa a la construcción de lo femenino y lo masculino sólo se comprende en función del género gramatical, y únicamente las personas que están en el debate teórico al respecto lo comprenden como relación entre los sexos, o como simbolización o construcción cultural.
Género se usa básicamente como sinónimo de sexo; la variable de género, el factor género, son nada más y nada menos que las mujeres. Entre los hispanohablantes esta sustitución de mujeres por género tiene una fuerte justificación, pues hablamos de mujeres como el género femenino, por lo que es fácil deducir que cuando nos referimos a género o a perspectiva de género, estamos refiriéndonos a las mujeres.
Joan W. Scott nos señala en un Ensayo clave, que se utiliza la palabra género en lugar de la palabra mujeres porque género suena más neutral y objetiva. Género parece ajustarse a la terminología científica de las ciencias sociales y se desmarca así la (supuestamente estridente) política del feminismo.
... Género incluye a las mujeres sin nombrarlas y así parece no plantear amenazas críticas. Scott propone una definición (...) el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen a los sexos y el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder.
En los últimos veinte años investigadoras y pensadoras han utilizado la categoría género de diferentes maneras y han hecho dos usos básicos de ella: hablar de género refiriéndose a las mujeres y el que hace referencia a la construcción cultural de la diferencia sexual, aludiendo a las relaciones sociales entre los sexos.
Desde la antropología, la definición de género o de perspectiva de género alude al orden simbólico con que una cultura dada elabora la diferencia social.
Delgado se propuso analizar la violencia anticlerical en España y, entre otras muchas observaciones, planteó la “consideración del sistema religioso de la cultura en “tanto que objeto de identificación genérica, como parte del orden representacional encargado de operar la distinción sexual”.
Lo que define al género es la acción simbólica colectiva. Mediante el proceso de constitución del orden simbólico en una sociedad se fabrican las ideas de lo que deben ser los hombres y las mujeres.
La lógica del género es una lógica de poder, de dominación. Y es, según Bordieu, la forma paradigmática de violencia simbólica la que define como “aquella violencia que se ejerce sobre un agente social con su complicidad o consentimiento”.
Bordieu señala además, que la eficacia (de la dominación) masculina radica en el hecho de que legitima una relación de dominación al inscribirla en lo biológico, que en sí mismo es una construcción social biologizada.
Bordieu, al igual que Godelier, ubica en lo simbólico el origen del estatuto inferior que casi universalmente es asignado a las mujeres.
Mediante el género se ha “naturalizado” la heterosexualidad, excluyendo a la homosexualidad de una valoración simbólica equivalentemente aceptable; y, por este motivo, existe un buen número de personas cuyas vidas están en conflicto abierto con la sociedad.
La identidad sexual se conforma mediante la reacción individual ante la diferencia sexual, mientras que la identidad genérica está condicionada tanto históricamente como por la ubicación que la familia y el entorno le dan a una persona a partir de la simbolización cultural de la diferencia sexual: el género.
Así como se usa género en vez de sexo, existe una tendencia a sustituir la categoría analítica diferencia sexual por género, eludiendo el papel del inconsciente en la forma de la subjetividad y la sexualidad. Constance Perley señala que el término género se ve como más útil y menos cargado que diferencia sexual, particularmente en la medida que el género es visto como (...) una forma de referirse a los orígenes exclusivamente sociales de las identidades subjetivas de hombres y mujeres y de enfatizar un sistema total de relaciones que pueden incluir el sexo, pero que no está directamente determinado por el sexo o determinado de la sexualidad (1).
La perspectiva de género ha ido conformando, a lo largo de estos años, una perspectiva diferente sobre sexo, y resulta evidente que la normatividad heterosexual impuesta a la humanidad es limitante y opresiva, pues no da cuenta de la multiplicidad de posiciones de sujeto y de identidades de personas que habitan el mundo. Por eso es que desconstruir la simbolización cultural de la diferencia sexual se convierte en tarea del feminismo.
Para finalizar, reducir la complejidad de la problemática que viven los seres humanos a una interpretación parcial que habla sólo de la “opresión de las mujeres” no es únicamente reduccionista sino que también conduce al “victimismo” y al “mujerismo” que con frecuencia adoptan muchos análisis y discursos feministas, no distinguiendo el impacto negativo que conlleva la “victimización” o la supremacía de uno de los dos géneros, reclamando para sí condiciones que hoy se cuestionan al género masculino, pues no hemos sido hechas y formados para ser ni unas ni otros inferiores y/ o superiores. Por eso es que coincido en definir y distinguir a la perspectiva de género como una herramienta de análisis que pretende desentrañar las relaciones de poder existentes entre mujeres y varones de todo el mundo, cuyas características principales son: la asimetría, el establecimiento de jerarquías en las que los varones adoptan una posición dominante y las mujeres quedan subordinadas, y una valoración negativa de los proyectos y prácticas femeninas; instrumento que nos resultará útil para lograr establecer un predominio de relaciones sociales iguales, equitativas y no discriminatorias, lo cual es esencial y necesario para gozar de paz en un mundo cada vez más privado de ella.
Y esto es a lo que apunto, cuando escribo o cuando digo “género”.

ENSAYO PRESENTADO EN EL CURSO "CRÍTICA EPISTEMOLÓGICA FEMINISTA"
FEBRERO 2005.

FUENTES CONSULTADAS:

USOS, DIFICULTADES Y POSIBILIDADES DE LA CATEGORÍA GÉNERO – MARTA LAMAS – REVISTA DE ESTUDIOS DE GÉNERO – UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA.
(1)
PENLEY, CONSTANCE. “MISSING M/F” EN “THE WOMAN IN QUESTION”, PARVEEN ADAMS Y ELIZABETH COWIE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario