"EL DESPERTAR DE MIRIAM"

"EL DESPERTAR DE MIRIAM"
Mi nueva Novela: "EL DESPERTAR DE MIRIAM" EN TODAS LAS LIBRERÍAS VIRTUALES DEL MUNDO. También en Mercado Libre de ARGENTINA.

viernes, 8 de mayo de 2009

Congreso Dos Siglos de Mujeres en las Letras. "Dis"Capacidad, Género y Medios de Difusión.

Sala Biblioteca. Museo Roca.
Jueves 7 de Mayo de 2009
Cuarto Módulo
Medios audiovisuales.

Autora: Silvia Mirta Valori

“Dis”Capacidad, Género y Medios de Difusión”. (Abstract)

Los medios de difusión forman parte del poder en la sociedad actual y divulgan estereotipos, mitos y tabúes sobre las mujeres y varones y acerca de las personas con discapacidad. Ellos son quiénes propagan los paradigmas de la cultura.
La literatura también contribuye a difundir imágenes estereotipadas.
Tanto los medios de difusión como la literatura y los diarios y revistas son pensados e imaginados por seres humanos que, a veces, pueden tener carencias y limitaciones de conocimiento. A las personas se les exige estar bien informadas, pero no se les exige una comprensión profunda y exhaustiva de la temática que difunden. Considero que es importantísimo que quiénes contribuyen a dar a conocer la cultura sean educados y formados en base a los valores fundamentales y siguiendo pautas que no permitan discriminaciones, sea por la razón que sea.
Los libros podrán ser los mejores maestros el día que a todas las personas se les exija leer para que puedan formarse una opinión de un mundo cada día más cambiante y así llegar a desarrollarse como seres integrales.
La literatura tiene que ayudar a difundir la cultura sin estereotipos, mitos ni tabúes para lo cuál se hace necesario que cada uno/a de nosotros/as se responsabilice de la parte con la que debe y puede contribuir. Por que habitar un país digno y confiable exige que todos y todas ayudemos a construirlo y consolidarlo. Y la Educación, la Cultura y los Medios de Difusión son los pilares fundamentales para lograrlo. Un Futuro Mejor es Posible.

DESARROLLO:

Los medios de difusión forman parte del poder en la sociedad actual; son formadores de ideas y generadores de opiniones. Lo que llamamos “opinión pública” se nutre, básicamente, de los diarios, la radio, la televisión y de la Internet. Hoy se sostiene – y se transmite— la famosa idea de que “lo que le hace falta a un país es tener ciudadanos y ciudadanas bien informados-as”. Y se puede afirmar también --sin temor a equivocarse-- que si en épocas anteriores, los medios de difusión decidían sobre los temas que hablaría la sociedad, hoy deciden hasta lo que piensa y difunden los paradigmas de la Cultura. Las cuestiones que ellos determinan como importantes y sobre las que hay que explayarse y opinar son estudiadas, habladas, investigadas, escritas, reiteradas, analizadas y exhibidas hasta el cansancio en los diferentes canales, radios, diarios e Internet, de mil maneras y modos.
Las mujeres están, aún hoy, representadas en base a estereotipos y mitos que ya no son reales. La “mujer ama de casa”, que sólo se ocupa de la familia y del cuidado de los niños y niñas, que tiene un “varón proveedor” que satisface todas sus necesidades, es un estereotipo que no se condice con la realidad. La “mujer símbolo sexual”, de caderas grandes y glúteos bien firmes, de cintura pequeña y pechos inmensos, es un estereotipo que la televisión, el cine y las revistas han difundido y difunden hasta el cansancio transmitiendo a los adolescentes, tanto a varones como a mujeres, que ése es un ideal femenino a conseguir, así como también la “mujer maniquí” de cuerpo delgado, sin curvas ni pechos, que las adolescentes identifican como “su ideal” y por ello dejan de comer, logrando de esta manera sólo padecer de enfermedades como la bulimia o la anorexia, y perder la autoestima, cuando no morir en el intento.
Los varones tampoco quedan exentos de esta manipulación y es por eso, que en general, anhelan conseguir una mujer voluptuosa y llena de curvas o con una delgadez extrema y desean también ellos, tener cuerpos perfectos con abdominales bien marcados y bíceps que le provocarían envidia a los boxeadores. El “bombardeo mediático”, a veces solapadamente y otras no tanto, les hace llegar la idea a estos varones que serán más “machos”, más fuertes, más guapos, más felices y tendrán más mujeres a su disposición si logran tener un cuerpo “bello” y con músculos firmes y bien marcados.
Hoy sí que es una realidad que “una imagen vale más que mil palabras”; estamos inmersos en un mundo que le da un valor desmesurado a la estética, a las formas, al cuidado del cuerpo físico, pero que no enseña ni da importancia a la difusión de los valores fundamentales, aquellos que son imprescindibles para que las sociedades prosperen y sean consideradas dignas y respetables. No existe, hoy en día, ni difusión ni respeto por esos valores en casi ningún ámbito y esto se nota en la decadencia general y en el poco reconocimiento, estímulo y valoración que se da a quiénes se encargan de formar a las futuras generaciones y a quiénes escriben y redactan libros y manuales, así como también en la escasa sensibilización y concientización respecto de lo bien que le hace a cualquier persona desarrollar hábitos de lectura saludables, leyendo buenos libros que, además, la ayudarán a salir adelante y a descubrirse como un ser humano completo e integral, que no sólo posee un cuerpo físico, sino que también, posee un cuerpo mental, un cuerpo emocional, un cuerpo etérico y un cuerpo espiritual.
En los últimos años, la Educación en la Argentina ha seguido una línea descendente, a tal punto que nos encontramos hoy con una gran cantidad de gente que tiene poca cultura y una deficiente formación, a quienes leer o estudiar les parece “una pérdida de tiempo” y/ o “algo con lo que nadie gana nada”; y estiman, los que observan y analizan el devenir de los acontecimientos y la incidencia de la Educación en ellos, que una sociedad así, no tiene otro camino que el de perecer. Se sabe desde siempre que aquella sociedad que no exalte el desarrollo de la investigación y del conocimiento es una civilización que está condenada. Hace rato que estamos siendo llevados y orientados hacia donde otros/as quieren y hacia donde a otros/as les conviene. Pero quiénes tenemos este entendimiento, estamos en condiciones de revertir la situación y, aunque se hayan perdido ya una buena parte de estas últimas generaciones, podemos rescatar a muchas personas, bastantes más de las que pensamos, a quienes no sólo les podemos mostrar y regalar “el pescado” sino que podemos “enseñarles a pescar”.
La Educación ha languidecido y con ella todo el país, nuestro país, porque no puede haber crecimiento social ni económico ni cultural, si antes no hay crecimiento personal.
Este es el centro de un grave problema, que se agudiza en el caso de las personas con “discapacidad” y más profundamente aún, en el de las mujeres con “discapacidad”, ya que ocupamos dos categorías en las que la discriminación se hace sentir con más fuerza: somos personas con “discapacidad” y mujeres.
Ser mujer y tener una “discapacidad” son dos características que, unidas, aumentan el sexismo, la precariedad laboral, el analfabetismo y la violencia potenciando las situaciones de marginación e inequidad y creando las condiciones favorables para que hagan su aparición el maltrato y los abusos.
El género es una construcción socio cultural fundamentada en las diferencias de sexo, cuyas particularidades son: el establecimiento de jerarquías en la que los varones adoptan una posición dominante y las mujeres quedan subordinadas, relaciones asimétricas y una valoración negativa de las prácticas y proyectos femeninos. El modelo médico de la discapacidad sitúa a ésta en el interior de la persona, y no tiene en cuenta al entorno y las barreras culturales que esa persona debe enfrentar, por lo tanto, no observa que una persona es más discapacitada o menos discapacitada, según el entorno social y cultural en el que se desenvuelve y los “apoyos” o ayudas técnicas y personales a las que puede acceder.
En las actividades que se realizan en toda sociedad intervienen estereotipos de género y de discapacidad. Y en este modelo, el viejo modelo de “lo que es ser mujer y tener una discapacidad”, las desigualdades se potencian, casi tanto como la discriminación y la invisibilización a las que se encuentran sometidas estas mujeres.
Todos y todas podemos contribuir para que esta injusta situación no siga perpetuándose y produciendo personas “invisibles” que no acceden ni a la educación, ni a la justicia, ni al trabajo decente, ni llegan a vivir con dignidad. Podemos contribuir, además, para que sean formadas, educadas e incluidas en todos los ámbitos sin ser discriminadas, excluidas o marginadas porque portan una “discapacidad” o porque están fuera de “la norma” o de lo que es “ser normal”.
Lo que le hace falta a un país es tener una ciudadanía culta, no una ciudadanía bien informada. Y lo realmente importante es que la gente piense, no que le parezca que piensa. Hace ya mucho tiempo que los Medios de difusión vienen siguiendo, en nuestro país (y me atrevo a decir que en el mundo), una línea decadente y en esa línea incluyo a varios de los programas de televisión y radios. Les han hecho creer a las personas que lo importante es “ser hermosas”, “rubias”, “de nariz respingada, labios carnosos y cuerpos perfectos”. Y así nos encontramos con uno de los porqués más importantes de la discriminación en los medios de difusión para con las personas con “dis”capacidad: Una persona con “dis”capacidad no tiene, generalmente, ni uno de esos atributos o tiene sólo algunos, pero no los tiene todos. Por que la “Dis”capacidad no es hermosa, ni tiene cuerpos perfectos. Así como la mayoría de la gente no lo es. Las personas somos todas imperfectas, diferentes, complementos unas de otras; es absurdamente imposible querer ser todas iguales y perfectas.
Y quizás sea éste un llamado de atención de la Madre Naturaleza, el por qué de que hoy seamos tantas personas con “dis”capacidad en el Mundo – se estima que unos 700 millones – de las cuales, unos cuatro millones vivimos en la Argentina.
Y necesitamos ser escuchadas y representadas. Y lo necesitamos mucho. Necesitamos que los medios de difusión, y también los escritores y las escritoras transmitan imágenes más positivas, sin mitos ni estereotipos ni tabúes.
Una manera de comenzar sería el modo en que se nombra a las personas con “dis”capacidad; y en lugar de “discapacitado”, “inválido”, “lisiado” o “minusválido” y teniendo en cuenta, además, que las palabras generan pensamientos, podríamos decir o escribir personas con discapacidad, y si hay poco lugar o poco tiempo, personas con d, y si tenemos poquísimo lugar y poquísimo tiempo, Pcd. Comenzar a pensar, a escribir y a decir: personas sordas, personas con movilidad reducida, personas ciegas, personas con discapacidad mental o intelectual. Y dejar de pensar en qué grado o tipo de discapacidad o minusvalía o invalidez tiene cada una y considerar y pensar a las personas con “dis”capacidad, PERSONAS.
No existen las personas que no hacen nada o que no sirven para nada. No existen los seres inválidos, ése es otro paradigma que hay que hacer caer. La persona que no hace nada o que no sirve para nada es porque está muerta. La persona que está “inválida” es ¿qué no tiene validez? ¿Para qué y quién lo establece?...
“Una de las explicaciones para el poco interés que los medios de comunicación de América Latina manifiestan sobre la discapacidad es la falta de información y de visión crítica que la mayoría de los y las periodistas tienen sobre el tema. En este caso, el perfil de redacción del periodista puede ser descrito así: informaciones comunes y rutinarias terminan girando la noticia y generando pautas de comportamiento por ser de fácil entendimiento y de sentido común. Contradictoriamente, las informaciones de calidad que podrían dar origen a las verdaderas pautas de impacto social, político y económico pasan desapercibidas (*)”.
Es la “dis”capacidad hoy entendida, en Argentina, en América Latina y por muchas personas –todavía y lamentablemente--, como “un problema de difícil solución”. Si seguimos percibiendo a la “dis”capacidad como “un problema”, y no como “una forma más de vida, dentro de la biodiversidad” nos encontraremos muy lejos de hallarle una solución. Ya lo ha dicho Einstein: “cuando tenemos un problema difícil, para resolverlo, hay que cambiar el paradigma”. Y esto es lo que me gustaría pedirles a los Medios de Comunicación, a las Escritoras y Escritores: “que ayuden a cambiar el paradigma de la y en la “dis”capacidad”. ¿Cómo?
Difundiendo imágenes positivas de las personas con discapacidad y de las mujeres con discapacidad, conformando una sociedad “NO, A PESAR de las diferencias” sino: “A PARTIR de las diferencias”, porque lo que enriquece a los individuos son, precisamente, esas diferencias.
Los estereotipos no sirven ni hacen bien, a nadie ni en ningún lado y, además, reflejan una realidad que no es tal.
La “mala de la novela” está paralítica: ¿y porqué está paralítica es mala? ¿O está paralítica por que es mala? ¿Cómo deduce o de dónde saca el o la guionista que esto es así?
La maldad y la bondad, el odio, el amor, el resentimiento, la confianza, la amabilidad, son sentimientos o virtudes que no tienen nada que ver con la condición física de las personas. Se encuentran en personas gordas, flacas, lindas, feas, bajas, altas, rubias, morochas, peladas, con pelo, sanas y enfermas. Y en personas de género masculino o femenino, de naturaleza heterosexual, homosexual, bisexual o transexual.
Es tiempo de que dejemos de suponernos, de pensar y de emitir imágenes estereotipadas, de que nos demos cuenta que somos mucho más que consumidoras, usuarias y ciudadanas , que debemos ser bien representadas por quienes tienen la obligación de hacerlo así. Somos personas todas, sin distinciones y podemos exigir que los valores se transmitan por los medios de difusión, todos aquellos valores que hacen que la dignidad humana, sea algo más que dos palabras.
Podemos exigir ser representadas, no estereotipadas... Pregunto: ¿Desean habitar un país digno, seguro y confiable? Pues primero debemos ayudar todos y todas a formarlo. Un país digno, seguro y confiable tiene ciudadanos y ciudadanas dignos/ as, seguros/ as y confiables. Es condición fundamental que nosotros seamos primero así, para que vuelvan, como un boomerang, estas cualidades.
Mientras se mantenga la línea que vienen desarrollando los medios de comunicación, difundiendo noticias de calamidades, robos y crímenes de todo tipo, estaremos creando más noticias de calamidades, robos y crímenes.
Medios de Difusión, Escritoras y Escritores: voy a pedirles ayuda y quiero hacerlo en nombre de nuestros hijos e hijas, de nuestros padres y madres y de todas las personas con y sin “dis”capacidad de Argentina y del Mundo.
Es imprescindible que colaboren: Cambiemos el modo. Miremos de otra manera. Hablemos de otra forma. Escribamos distinto. Transmitamos imágenes diferentes.
Y entonces es posible que todo lo bueno que las argentinas y argentinos deseamos, se haga presente. Ese será un Día Maravilloso, que formará parte de un Futuro Maravilloso, ese Futuro que nos merecemos y que todos y todas tenemos que ayudar a construir!

(*) Manual sobre Desarrollo Inclusivo para los Medios y Profesionales de la Comunicación. Río de Janeiro. Junio de 2005. WVA Editora. Pág. 35.

1 comentario:

  1. Me encantó el blog, Lo publicitaremos en la radio.. un saludo
    equipo de inclusión educativa.

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